Ida, de Pawel Pawlikowski

Dos mujeres y un pasado

Oswaldo Osorio

Antes de abandonar el mundo, es necesario darle una última mirada por lo menos. Aunque en el caso de la protagonista de esta película, esa última mirada también es su primera mirada. Antes de tomar sus votos, y luego de estar toda su vida en un convento, Ida es impelida a que conozca a su única familiar. Y así inicia un viaje en distintas direcciones, hacia su pasado, su identidad, los lazos familiares, las dudas vocacionales y los asuntos terrenales.

Si bien el filme, de forma sosegada y sugerente, aborda todos esos niveles argumentales, el hilo conductor es la relación entre Ida y su tía, quien es una jueza en la Polonia comunista de los años sesenta. Esta relación, a su vez, está articulada en un viaje que tiene como objeto buscar el lugar donde están enterrados los padres de Ida. Como casi todos los viajes del cine, este no solo es un viaje físico, sino sobre todo emocional y dramático.

Es un relato tranquilo y por momentos contemplativo, que casi de principio a fin está movido por el contrapunto entre las personalidades de estas dos mujeres, una joven y la otra ya mayor, una definida por la inocencia y la espiritualidad y la otra con una vida trasegada, mundana y combativa. Pero las une la sangre y el dolor en común de haber perdido a sus seres queridos y, consecuentemente, el hecho de ambas ser la única persona que tienen en el mundo.

Entonces la evolución de esta relación aparece en el primer plano del relato, con sus dramas, la emotividad y el constante descubrimiento de una frente a la otra. De fondo está ese reproche que las protagonistas, y el filme en sí mismo, nunca dejan de hacer contra esa vergonzante historia en que muchos católicos fueron verdugos (o cómplices de la persecución) de la comunidad judía durante la guerra. Este drama de fondo hace que la película tenga un permanente tono de pérdida y tristeza.

También de fondo está el drama de cada una de estas mujeres. Con la tía es un drama reprimido del que solo se alcanza a descubrir su verdadera naturaleza cuando encuentran la tumba, y luego una honda tristeza se apodera de ella hasta lo irremediable. Ida, por su parte, tiene que lidiar con su orfandad filial y de raíces, así como con las dudas sobre su vocación, que son confrontadas por las atractivas posibilidades que le ofrece ese mundo que acaba de conocer.

Con una pantalla cuadrada en su formato, una bella y evocadora fotografía en blanco y negro y unos encuadres que inteligentemente buscan tanto enfatizar el drama como un cuidado de lo estético, esta película resulta una pieza inteligente y sugerente, que con sensibilidad y contundencia habla de una época oscura, unos sentimientos profundos y retrata a dos mujeres que eran lejanas y desconocidas pero que terminaron siendo una sola. 

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