Los secretos insulsos

Por Oswaldo Osorio

Cuando el jurado del Festival de Berlín le otorga el premio a Polanski por esta película, estaba pensado más en política que en cine. Y es que el Oso de Plata como mejor director evidentemente fue una declaración contra el arresto del cineasta en Suiza, a causa de un viejo proceso judicial en Estados Unidos. El problema aquí es que, para hablar de una película, se empiece con consideraciones extra cinematográficas, lo cual despierta suspicacias sobre los verdaderos valores del filme y su director.

Los valores del cineasta nadie los ponía en duda hace tres décadas (¡tres décadas!), cuando se había labrado un prestigio con sugestivas y trasgresoras obras como Cuchillo en el agua,El bebé de Rosemary, Repulsión, Chinatown, El inquilino, entre otras. Pero luego viene una seguidilla de obras menores (Lunas de hiel, Oliver Twist), comunes películas de género (Piratas, La novena puerta), filmes que parecen haber sido hechos por encargo (Frantic) y hasta películas a las que se les nota el esfuerzo por querer competir en la carrera de los premios Oscar (El pianista), con la cual el otrora sugestivo y trasgresor –adjetivos que no son muy apreciados por la Academia– director obtuvo siete nominaciones y tres estatuillas.

Así que la vida de película de este cineasta, con sus escándalos y problemas legales, así como con su viejo prestigio de maestro del cine, tal vez sea lo que ha recargado la balanza para la avalancha de reseñas positivas para su última cinta, a pesar de tratarse de un thriller político de lo más convencional, colmado de lugares comunes y con muy pocos elementos que lo diferencien de otras de las tantas cintas que hay del género.

La historia de un escritor fantasma, que redacta la biografía de un ex primer ministro británico, es planteada sin mayores sobresaltos, sin grandes o importantes misterios por resolver, ni siquiera con reales momentos de tensión (solo una vaga persecución en algún momento de la trama). Es por eso que los principales recursos de todo thriller, es decir, la intriga y el suspenso, carecen aquí de fuerza y eficacia, cuando no es que desaparecen por completo del relato.

La única tensión es la espera del espectador por que suceda lo propio de un thriller. Pero todo se queda en diálogos –ciertamente sugestivos e inteligentes la mayoría de ellos– y en la atmósfera enrarecida de aquella isla –también lograda con buen pulso– que lo único que hace es enfatizar la promesa de que algo va a suceder. Pero solo al final un par de giros cambian la situación. Sin embargo, es tan poco el grado de identificación que se siente con el escritor, el ex primer ministro y su esposa, que en realidad no sorprende ni impacta cualquier cosa que ocurra. Si acaso la escena final, pero es un fácil golpe de efecto, por demás predecible.

Entonces, el protagonista que no alcanza el aura del antihéroe, sino que apenas llega a ser irresoluto y muy cauto; el político que afronta el conflicto obvio de un escándalo por crímenes de guerra; la esposa que repite el cliché de la mujer a la sombra de una gran figura y que, además, sufre por el engaño sentimental; y una serie de personajes secundarios que sirven de comodines para amarrar la vaguedad de la trama, son toda una colección de dudosos elementos con los que no se puede hablar de una película original ni sólida, y mucho menos de la posibilidad de celebrar el último trabajo de quien, hace mucho, fuera una importante figura del cine mundial.

Publicado el 29 de agosto de 2010 en el periódico El Colombiano de Medellín.

FICHA TÉCNICA
Título original: The ghost writer
Dirección: Roman Polanski
Guión: Robert Harris y Roman Polanski; basado en la novela “El poder en la sombra”, de Robert Harris.
Producción: Roman Polanski, Robert Benmussa y Alain Sarde.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Pawel Edelman.
Reparto: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Kim Cattrall, Olivia Williams, Timothy Hutton, Eli Wallach, Tom Wilkinson.
Francia, Alemania, Reino Unido - 2010 - 128 min.

 

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