Las horas más oscuras de un héroe

Por Oswaldo Osorio

Con Batman inicia (2006) nació el mejor Batman del cine, aun contradiciendo la regla que afirma que casi nunca las secuelas de una película son buenas y mucho menos la quinta. Las apuestas acaban de subir con ésta, la era Christopher Nolan, cuando su segunda cinta sobre el hombre murciélago sostiene un nivel jamás alcanzado. Esto parece una herejía, porque implica pasar por encima del gran Tim Burton y sus dos primeras entregas, pero es que frente a esta nueva versión se encuentra el talentoso director de películas como Following (1998) y Memento (2000).

Los superhéroes salidos de los cómics casi siempre han sido explotados por el cine para crear películas de acción y aventuras y para hacer alarde de los últimos avances en efectos especiales. Por lo general, después de una primera e impactante entrega viene una seguidilla de filmes menores que sólo buscan capitalizar el éxito inicial. Ocurrió con Supermán en los ochenta y con Batman en los noventa. Esta última saga llegó a un nivel casi indignante con las versiones de Joel Schumacher (Batman eternamente y Batman y Robin), que fueron esquemáticas en su tratamiento argumental, así como chillonas y superfluas en su tratamiento visual.

Christopher Nolan en cambio, en su primera entrega estuvo más interesado en explorar la sicología del superhéroe que en sacarle partido a la acción y al efectismo de las imágenes, aunque también mucho de eso hubo y dejó satisfecho a todo mundo. Con Batman: El caballero de la noche, de nuevo el director inglés no le hace concesiones al público de los comics en el cine, que se conforma con poco, esto es efectismo, espectacularidad e historias predecibles.

Este nuevo Batman, en cambio, se muestra aún más oscuro y decidido, como es desde su concepción inicial. Incluso se atreven a presentarlo casi como un villano, o al menos un superhéroe por fuera de la ley al que muchos critican. Ante esta situación el personaje se muestra tan férreo en sus determinaciones como en su carácter, siempre tomando las decisiones más difíciles pero también las más correctas. Para ajustar, el contrapeso no podía ser mejor, un Guasón absolutamente desquiciado y perturbador, quien no le da respiro y lo mantiene acosado ante la sociedad y la ley misma.

La clave de esta historia está en que el Guasón no tiene nada que perder, mientras que Batman y Ciudad Gótica siempre. Por eso en esta película ni el héroe, ni la ciudad ni el espectador tienen paz. Y no es sólo que pasen muchas cosas como es habitual en cualquier película de superhéroes, sino que lo que aquí pasa, además, resulta más amenazante y comprometedor a cada momento. Pero lo de comprometedor no sólo se refiere a la integridad física, que también son muchas y graves las pérdidas, sino también a la moral. Siempre de fondo en el conflicto, además de las balas y explosiones, hay una cuestión ética que deben resolver los personajes. Las bombas en los dos barcos es el ejemplo perfecto de tales dilemas y de la pretensión de profundidad de esta cinta.

Se pueden escuchar quejas de los más formalistas cuando acusan esta versión de no tener una particular propuesta estética, sobre todo con la sombra de Tim Burton y su magnífico universo visual como precedente, pero es que hasta en eso se muestra diferente y radical la propuesta de Christopher Nolan, cuando plantea un universo más cercano a la imagen de la realidad que a la de los cómics, resultando así más inquietantes y amenazantes esos personajes y situaciones a los que se enfrentan Batman y la sociedad. Y con ello también se hace más evidente el énfasis en las cuestiones de fondo, más que en las de forma, lo cual le otorga una complejidad y madurez que ni siquiera tienen las versiones burtonianas, acercando a esta película más hacia un cine adulto que al habitual cine de cómics infantilizado y crispetero.

Publicado el 8 de Agosto de 2008 en el periódico El Mundo de Medellín.

FICHA TÉCNICA

Título original: Batman, The Dark Knight
Dirección: Christopher Nolan
Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; basado en un argumento de Christopher Nolan y David S. Goyer; sobre los personajes creados por Bob Kane.
Producción: Charles Roven, Emma Thomas y Christopher Nolan.
Música: Hans Zimmer y James Newton Howard.
Fotografía: Wally Pfister.
Reparto: Christian Bale, Michael Caine, Heath Ledger, Gary Oldman, Aaron Eckhart, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman.
USA – 2008 - 152 min.

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