El monstruo natural

Oswaldo Osorio

Los anti héroes en el cine suelen ser más atractivos como personajes. Las posibilidades de una construcción más compleja, a partir de sus defectos y contradicciones, son siempre mayores en comparación con la uniformidad sicológica de la mayoría de los héroes. Esta película está basada el escándalo por intento de violación en el que se vio envuelto en mayo de 2011 el director del Fondo Monetario Internacional,  Dominique Strauss-Kahn, un anti héroe para Ferrara y simplemente un villano para los medios que cubrieron la historia.

Solo dos personalidades con carácter como el director Abel Ferrara y el actor Gérard Depardieu podrían haber hecho de este episodio y personaje una historia que trascendiera la mera anécdota sensacionalista, que fue la forma como dieron cuenta de ella los medios.

El director de Ms. 45, El teniente corrupto y El funeral, con su actitud siempre trasgresora y polémica, encara a este personaje de forma cruda y desinhibida. Su mirada sobre él se mueve en un ambiguo rango entre la recriminación, la comprensión y la aceptación. El actor, por su parte, en un hábil y raro recurso usado por el relato, empieza como él mismo hablando del personaje, y da las claves para entender esa fusión que el espectador luego presenciará en la pantalla entre él y el personaje.

Lo primero que hace Ferrara es desplegar durante la primera media hora todos los excesos y prácticas del protagonista (llamado Devereaux por cuestiones legales) en relación con su desbordado apetito sexual. No le teme a ser explícito ni grotesco, pero lo hace con el cuidado de no necesariamente juzgar ese comportamiento, sino de mostrarlo como una condición natural de su personalidad, como una enfermedad que no quiere ser curada.

Luego viene todo el proceso consecuencia del intento de violación de la camarera del hotel. Pero no se concentra en los hechos policiales, mediáticos o judiciales, como seguramente haría cualquier otro director, sino que su interés se fija en explorar a este personaje y su comportamiento. Entonces hace suposiciones, fantasea y especula, todo en función de reflexionar sobre esta personalidad, al mismo tiempo monstruosa y natural.

Sin que tampoco ahonde en las implicaciones políticas de lo que le ocurrió a quien era un ex ministro francés y precandidato a la presidencia, el tema del poder y su condición de millonario sí entra en las variantes de la reflexión moral que, en definitiva, es lo que le interesa hacer a esta cinta. Y no es simplemente plantar la crítica sobre cómo el poder y el dinero pueden estar por encima de la justicia, sino más bien atisbar en el abismo de un hombre, desnudarlo y trivializar su comportamiento al punto que confronte al espectador y lo obligue a cuestionarse o a tomar partido.   

Publicado el 9 de noviembre de 2014 en el periódico El Colombiano de Medellín. 

 

 

 

 

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