La memoria invisble

Por: Oswaldo Osorio

Hace unas semanas, luego de hacer un balance y el listado personal de los mejores largometrajes colombianos de ficción de la década que recién terminó, recibí muchos correos reclamando por la ausencia del documental. Para pagar la deuda, les pedí a cuatro conocedores del tema que me colaboraran con la lista de los que consideran los mejores largometrajes documentales de la década: Juan Guillermo Ramírez, Diego Rojas y Pedro Adrián Zuluaga, tres reconocidos divulgadores, críticos e investigadores del cine colombiano, y Ricardo Restrepo, director de la Muestra Internacional Documental, el más importante evento en el país para este tipo de producciones.

Tal vez lo más difícil de hacer esta lista fue haber tenido la oportunidad de ver la mayor parte de producción documental del país de estos diez años, para poder tener de dónde elegir. Son alrededor de 130 títulos (el número de cortometrajes puede ser cinco veces mayor). Pero la dificultad no está en la cantidad, pues no son tantos para toda una década, sino en la extrema marginalidad de sus circuitos de exhibición, porque es improbable siquiera hablar de distribución.

De manera que la única forma de poder ver este material es en muestras, festivales, el día de sus estrenos y, eventualmente algunos, en emisiones televisivas de canales institucionales, sin la promoción ni los horarios ideales. Pero en general, para la mayoría las personas estas películas son invisibles, muy a pesar del papel crucial que cumplen al ser la memoria del país y un revelador medio para conocerlo y cuestionarlo.

Entre tanto, los amarillos reportajes Pirry están en el horario triple A de un canal privado y se imponen para el público general como la definición de documental, eso muy a pesar del buen nivel en que se encuentra la producción documental del país, ya por el grado de profesionalización y experiencia de muchos realizadores, por los incentivos otorgados al área gracias a la ley de cine y otros estímulos, por la riqueza de nuestra realidad para documentarla, o por el buen oficio y la mirada diferente que puedan tener los jóvenes realizadores formados en las facultades y escuelas de cine.

Aunque la idea era no jerarquizar los documentales seleccionados, y por eso los diez títulos están en orden cronológico, es necesario resaltar que sólo tres de ellos estuvieron presentes en las cinco listas: Bagatela, Un tigre de papel y Curso 29.

Los diez documentales colombianos de la década:

  • Tiempo de miedo (Óscar Campo, 2001)
  • Las castañuelas de Notre Dame (Diego García-Moreno, 2001)
  • De(s)amparo (Gustavo Fernández, 2002)
  • Crónica de un baile de muñeco (Pablo Mora Calderón, 2003)
  • Del Palenque de San Basilio (Erwin Göggel, 2003)
  • Desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo (Luís Ospina, 2003)
  • Memoria de los silenciados: el baile rojo (Yezid Campos, 2003)
  • Curso 29 (Juan Mauricio Piñeros, Cristian Corradine, 2005)
  • Un tigre de papel (Luís Ospina, 2007)
  • Bagatela (Jorge Caballero Ramos, 2008 )

A propósito del tema aprovecho para divulgar la siguiente información:

12ª Muestra Internacional Documental (Octubre 26 - 30 de 2010)

Inscripciones abiertas

Alados-Colombia, con el apoyo del Ministerio de Cultura, invita a enviar sus documentales para la selección del 2010 en las categorías nacional e internacional. La fecha límite para envío de inscripciones y trabajos documentales en formato DVD a Bogotá, Colombia, es el 30 de mayo de 2010. Descargue la Convocatoria 2010 en: www.muestradoc.com o en www.aladoscolombia.com

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