Fragmentos selectos 

Image"Los Ospinas, vecinos nuestros después de la explosión de Calí que les dejó la casa destruida, iban a ver Tv a mi casa. A Luis Ospina y a mí, de algo nos sirvió ver la televisión en su inauguración" pag. 24

"¿Por qué el cine del Valle es de caníbales y vampiros? Yo sólo sé que vi todo con estos ojos que se van a comer los gusanos" pag. 25 

"El castigo consistía en ponerle a uno un delantal de las niñas y mandarlo a arrodillarse a la mitad del patio de la sección femenina del colegio, rodeado  de las hermanas de los condiscípulos. Mujeres por todas partes. La tal humillación del delantal era una pendejada, se creaba una ternura indescriptible en las niñas de ver al "malo" de los niños con su delantal." pag. 28

"Las cenizas las repartieron a todos. Un día, con Harold Alvarado Tenorio, quien puede ser testigo, las eché en un vaso de vodka y me las tomé. Jamás había sentido a mi papá tan cerca. Me dio la misma risa de la foto." Pag. 43

"Al que fuma marihuana se le olvida dónde dejó la cocaína, como dice Jota Mario." pag. 91

"La ciudad fue cogiendo cuerpo artístico y las expresiones tanto escandalosas como subversivas de la época; incluso se fue creando un acuerdo con ciertos arquitectos y políticos de la universidad. Una ciudad con pautas estéticas. Se podían reconocer valores, actitudes, costumbres, imágenes. Todos la vivimos y nos expresamos en ella. Todo eso dio paso para que se pudiera tener un teatro, un movimiento cineclubístico, poetas, exposiciones de pintura y fotografía, hasta que poco a poco se fue dando lo que llamamos Caliwood: filmarnos nosotros, nuestros barrios, nuestras gentes. Y ya con la madurez literaria de un Caicedo, de un Valverde, con la astucia de J. y Elmo, pudimos pisar terrenos propios. Sobre este clima empezamos a hacer Oiga, vea, Cali: de película, Agarrando pueblo, Pura Sangre o Carne de tu carne. Lo logramos como grupo. Somos los hijos de Cali. Unos camajanes, bailarines arrebatados y con un sentido de lo lúdico muy pegado a nuestras expresiones, a nuestras pautas tropicales." pag. 109

"Yo, con ganas de ser orate, empecé a ganarme la vida haciendo comerciales de turismo donde a cada ciudad le sacaba el común denominador de los colores. Así, de hippie pero ejecutivo entré al servicio militar de la literatura, que es la publicidad." pag. 115

"Admiro el cine, porque parece un ave que vuela y al mismo tiempo empolla lentamente una verdad. Nada puede explicar lo claro. Sólo cine, esa  pereza metódica (pereza metódica es esperar a que pase una nube para filmar con doscientos extras)" pag. 119

"Empieza la película, que era una foto grande que se movía. Y yo, como hasta el sol de hoy, preguntando: "¿Y este quien es? ¿Y por qué le pega al otro?" La película era sobre la vida de San Francisco de Asís. Estaba siempre lloviendo, aunque estuvieran en una habitación"... Hoy me he dado cuenta que la película estaba rayada." pag. 119

"Ya con confianza entre el aparato y la mente, se empezaba a lograr, sobre todo, momentos no esquemáticos y me atrevía a hacer planos que no fueran estáticos como en la fotografía, sino que el movimiento de la cámara llevará de una imagen (una idea) a otra imagen (otra idea). No era  fácil tomar  esa decisión, si no era como cualquier reportaje. Todo plano tenía que ser una comparación o una contradicción. De la misma manera que en el idioma existen frases subordinadas que no son equivalentes sintáctica y temáticamente." pag. 127 

Este estilo en el documental, como camarógrafo, lo usé en Monserrate, una película que hice con Jorge Silva sobre el cerro tutelar de Bogotá. Mientras se escuchaba: "¡Venga a ver que morcilla se va a comer!", se veía en la pantalla un cura dando la comunión. Al no corresponder la imagen al sonido el plano se carga de contradicción" (...) El sonido, mientras menos tuviera que ver con la imagen la dimensionaba más, era una ironía y producía escozor o risa. Nunca usar una voz que explicara lo que lo que se veía; lo que se veía se veía el doble al uno hacer una deducción irónica." pag. 127

"Lo que nosotros queríamos encontrar era más complicidad, más ironía y más comicidad al ver dos cosas opuestas en el  mismo plano. Y sentir la astucia de tener una bendita cámara en la mano. Eso me hizo cineasta. ¿Y como hacer cine sin saber? Pues comprando película virgen y metiéndola en una nevera. Así las latas latentes estaban ahí, esperando a que uno tuviera una buena idea." pag. 127

"Como yo escribía en la revista de Andrés Caicedo -quien, con su muerte, nos dejó todas las deudas editoriales-, pensé escribir un articulo sobre la palabreja que me había inventado, que era la "pornomiseria" ¿Cómo asumir el contacto con una realidad que habían esquematizado? ¿Cómo, sin poder hacer lo mismo, hacer algo, ni siquiera distinto, sino propio?" pag. 130

Entendíamos, como dijo Bretón en México, que nada en América Latina está en el lugar que es. Y el cine era la más lúcida manera de acabar de desordenar las cosas que están fuera de lugar. Así mismo habíamos hecho en El Basuro con Alape y Vejarano, un paisaje donde los niños se peleaban algo para comer en medio del humo con la sinfonía del Nuevo Mundo: cine vergüenza." Pag. 131

Después con el apoyo de mucha gente, Ospina y yo, basados en un cuento de Bradbury, sobre alguien que no quiere que le fotografíen su casa, hicimos Agarrando pueblo, película antídoto contra esos cineastas que volvían la miseria parte de la mala conciencia de los europeos. Actué, dirigí, produje y escribí una película desmadrada que, por lo menos, hizo conciencia de la relación filmado y filmador, vacuna a la inconciencia de asimilar o entender la pobreza, antídoto donde la misma enfermedad se inocula." pag. 131

"Él (Luis Ospina) ha sido el editor, o más bien el domador de mis películas. Hemos conservado una amistad llena de risa y júbilo. Hicimos no sé que tantas películas juntos y hoy, cuando nos vemos, tenemos la sensación de ser los mismos muchachos hippies  de siempre." pag. 134

"Después Andrés (Caicedo) y yo trabajamos juntos en Carne de tu carne, en el guión, Andrés se mató y no sé qué más querría seguir haciendo. Siempre nos unió más el cine que la crítica. Los dos escribimos con Ospina un guión, que aún me gustaría hacer, que se llama Ladrones y policías: una especie de slapstick, quizás hasta polanskiano..." pag. 139

"Andrés (Caicedo) fue un crítico, un escritor, escribió guiones para Roger Corman y viajó a ofrecérselos a California. Yo seguí más apegado a la gente popular, que poco a poco la fui conociendo a través del barrio con Oiga, vea, Aquel 19, y Agarrando pueblo. Como Andrés no quiso seguir interesado en la vida, nos dejó con el tema de lo existente. Gran genio, conocedor profundo, gallinazo proverbial, me quito a mi esposa, murió por pereza de vivir o no sé por qué. Andrés Caicedo fue una especie de espíritu burlón que decidió, con su desánimo, dejarnos el aire que no se quiso respirar a Patricia Linda, a Poncho (Ospina) y a cocoduro (yo). Pero dejemos quietos a los amigos idos, a los amigos muertos. Lo único cierto, es que nosotros seguimos aquí todavía." pag. 140

"cuando estaba en mala situación, mi mamá me cedía el arriendo para pasar vicisitudes, como ahora, que escribo mi biografía." pag. 142

"El cine es metafísica, podría haber dicho Besson. El cine es una interminable historia de amor, dijo Truffaut. Y así, encima de la mesa de las tres patas -cine, poesía, amor- se juega, se aprovecha el plano (primera vez que entiendo la palabra plano), lo que se sostiene sobre esos tres puntos. Ya enviciado, como con la religión, empiezo a entender el cine como una cosmogonía que todo lo ofrece: las hojas de los árboles, las llantas de los carros, las balas de los vaqueros y las lágrimas de las damas. Así se puede contar la vida..." pag. 146

"Fui jurado en Cartagena por recomendación maléfica de Victícor Nieto Júnior que, antes de morirse me dejó ese endilgue. No aparecí a ninguna sesión, pues eran a las once de la mañana, hora en que estaba apenas acostándome, pero me hice amigo de una miembro del jurado importantísima, esposa del presidente de la OEA." pag. 203

"Lo que más recuerdo de Washington es que mis zapatos llegaron brillantes por debajo, pues nunca llegue a tocar cemento, pasé de alfombra en alfombra." pag. 204

"Hay que ponerle nombre a cada escena: la de "El besito mordelón", "Se quedo con los crespos hechos", "No da pie con bola". O la escena de la traición, la de Caín y Abel, la de la envidia. Darle un nombre conocido a lo importante. Hacer vivir lo que se quiere, no plantearlo como algo distante. " pag. 212 

"Mis películas son épicas, no tienen un contenido emocional, no están rellenas de sentimientos, como sí lo son las series de televisión que he hecho. No tengo porqué  definir mi estilo, pero soy más de clima que de clímax. A lo mejor, si he hecho escenas de sentimientos, hay algo en mí que me hace considerar -como en las buenas familias- que expresar los sentimientos es de mal gusto. Prefiero el flirt, como en La mansión de Araucaíma."  pag. 212 

 "Los hoteles son una maravilla. Son unos hospitales que en vez de enfermeros tienen meseros. Más vale un mal hotel que una buena familia". pag. 235

"Azúcar marcó en su tiempo una forma más humana y estética del relato televisivo. Fue muy duro, mucho exterior. Yo les decía a los cañeros "corten" y ellos seguían cortando caña porque no entendían que era la orden de acabar de filmar." pag. 240

*MAYOLO, Carlos, ¿Mamá qué hago?. Bogotá: Oveja Negra, 2002. 279 p. 

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