El esfuerzo épico y heroico de querer ir para adelante

Por Oswaldo Osorio

P. ¿Qué diferencia hay entre el Fernando Solanas de La hora de los hornos y del Grupo  Cine Liberación con el Solanas de La nube?

R. Bueno, en el mundo han pasado cuarenta años. En aquella época las dos terceras partes de América Latina estaban bajo dictaduras militares, cerradas todas las posibilidades de expresarse libremente o de producir cambios por la vías institucionales, estaban prohibidos los partidos políticos, los centros estudiantiles e intervenían la universidad. En esas circunstancias, el Grupo Cine Liberación nació como un arma de resistencia, plegándose a las luchas populares de oposición a la dictadura. Claro que más que como un arma de resistencia, como un instrumento activo de denuncia y de concientización. Ahora, actualmente en la Argentina funcionan las instituciones democráticas, un poco rengas, pero no hay persecución para ninguna persona, hay libertad de prensa y a nadie se le ocurriría hacer una película clandestina. En la televisión podés ver documentales y el debate público y político también se expresa.

P. ¿A eso se debe que haya optado por lo poético y lo surreal para hablar de burocracia y de este olvido del teatro y de la cultura en general?

R. El asunto es que hoy con libertad de prensa todo eso lo leés más o menos en los diarios, entonces si yo hago un cine de ficción y artístico es para competir con el gran cine de autor de todo el mundo que ocupa las pantallas. Cuando volvió la democracia el problema era hacer un cine nacional, un cine de jerarquía artística y que no estuviera alejado de la realidad. De la misma manera que hay una diferencia entre lo que es una novela y lo que es un ensayo, o lo que es un poema o una canción o una película de ficción. Una obra artística no está concebida para dar una explicación concreta sobre el mundo y lo que pasa, para eso están los periodistas, los analistas, los comunicadores, los científicos, los ensayistas, los pensadores; la obra artística está para expresar el mundo y lo expresa por la vía de la expresión poética que no es concreta, la expresión poética siempre tiene la posibilidad de múltiples interpretaciones, de ahí su magia y su resonancia. Una obra musical no te expresa nada en concreto, la mirada de un personaje, todas esas cosas que pasan en una película provocan el imaginario del espectador y no todos los espectadores reciben de la misma manera una película. Entonces, por supuesto, el cine de ficción que yo hago está en relación con la literatura nacional, con el teatro argentino, con sus tradiciones artísticas.

P. ¿La Nube tiene relación con su lucha en torno al cine en los último 20 años. Hay nostalgia en esta película, lo que en ella es teatro para usted es cine ?

R. El teatro en esta película es como una metáfora, podía haber sido un hospital, podía haber sido la universidad, podía haber sido una empresa pública. Tomé el teatro porque yo siento un especial cariño por él y allí se representan escenas vivas, entonces esta película está concebida también en la relación entre el teatro y la realidad, hay escenas del teatro que pasan  a la realidad y escenas de la realidad que pasan al teatro. Cuando todo anda para atrás yo diría que es una metáfora teatral. La clave de la película es como si fuera un sistema de espejos donde el teatro, el cine y la vida se van reflejando, y es una obra artística. Hay un cine que intenta recrear la realidad tal cual es, muy realista, este cine no intenta recrear la realidad tal cual es, es un cine poético, la expresa con más significado, cuando a la gente vos la ves caminando para atrás y algunos personajes hacen el esfuerzo épico y heroico de querer ir para adelante, eso te sugiere algunas cosas. A algunos les sugiere risa a otros les sugiere malestar. Pero la reciben de manera distinta. Toda esta película es un gran homenaje al teatro argentino al teatro independiente, pero más vasto, a todos los miles de artistas que son los artistas grises, los que no salen en la televisión, los que escriben poemas, pintan cuadros, hacen música y hacen películas con un esfuerzo extraordinario y que no están por los medios. Al mismo tiempo está marcando la relación entre la cultura y el poder. Siempre ha sido igual, golpeas la puerta de un funcionario de la cultura y te recibe muy bien, es un amigo, es muy simpático, pero el presupuesto siempre es bajo. Las figuras, esos grandes retratos que se ven en la película son las grandes figuras del teatro universal, y del teatro contemporáneo desde Shakespeare a Bertold Bretch,  Beckett, García Lorca, Pirandello, y los grandes autores argentinos como Armando Dicépolo, quien es el creador de un particular género del teatro argentino que es el grotesco, dramático y al mismo tiempo tragi-cómico; y yo trato de hacer una expresión que se llama grotética, mezcla de grotesco y de patético, porque así es la vida argentina, la vida nacional te da una sensación que no sabés si reírte o llorar, penosa.

P. Lo más atractivo de La Nube es tal vez su propuesta visual, ese sugestivo y esteticista manejo de la imagen, fotografiada en un blanco y negro platino. Se evidencia una intencionalidad en relación con el tema y los personajes...

R. Por supuesto, una película es una propuesta visual, una propuesta artística. Es una propuesta dramática, pero la película es un hecho visual, la película no es una historia o un guión solo. Basándose en una historia un guión tiene que inventar el hecho visual como inventar una exposición de cuadros. Cuando vos hacés una obra de teatro tenés que inventar el espectáculo visual, y entonces el escenógrafo, el autor de la pieza, el director, todos estudian cuál es el mejor tratamiento de la imagen, para inventar una idea escenográfica importante. En una película hay que inventar la imagen, yo preparo durante meses, busco durante meses la imagen, yo no invento una película separada de la imagen. Yo tengo algunas imágenes que creo tienen fuerza y que no han sido muy tratadas en el cine, y voy inventando la imagen junto con la historia. Aquí, como la idea era un tiempo nublado, una vida lluviosa, tiempo de frustración y de pérdida, esa es la idea central de la película. En estos diez años los argentinos hemos perdido calidad de vida, hemos perdido muchas cosas queridas, se ha perdido el derecho al trabajo. Todos los miércoles los jubilados van al parlamente desde hace siete años y ya la gente se ha acostumbrado a las protestas de los jubilados...

P. Háblenos de esa relación entre cine y política que está siempre presente en su cine. ¿Por qué esto es  tan frecuente en los cineastas?

R. El cineasta es una raza muy especial, el cineasta es alguien que para hacer sus proyectos debe meterse con los problemas concretos de la realidad, no como un escritor;  y por lo tanto, al meterte con los problemas concretos de la realidad te das cuenta de que la realidad hay que cambiarla. Los grandes intelectuales y los grandes artistas no se desentienden de la realidad, porque los grandes artistas tienen una conciencia de su tiempo, tienen una conciencia de la historia y a la vez tienen que cumplir un rol social, tienen que responderle a esa historia y, por lo tanto, tienen un compromiso con la historia, un compromiso ético y social. La nube expresa también esa ética. Ustedes ven en la nube todas las tentativas de corromper y de comprar personas. Todos esos son los temas que propone la película. El tema central es la cultura, que  no es un gasto, es una inversión, tan necesaria como la salud y la educación.

P. ¿Qué opina de aquel ya viejo ideal del Nuevo Cine Latinoamericano, existe? Porque de existir, su película sería lo que más se le acerca...

R. Frente al viejo cine latinoamericano, que era un cine comercial, industrial y de estudios, surgió un movimiento de renovación, pero su riqueza es la amplitud del movimiento, que dice que hay muchas formas de expresión. De la misma manera que la nueva literatura latinoamericana tiene desde el barroquismo de un Carpentier o García Márquez al Borges ascético de un lenguaje muy reducido. Toda la diversidad de tendencias es lo interesante del cine latinoamericano, la riqueza de una cultura es la diversidad, todo uniformado es muy malo, muy negativo, yo creo que La Nube forma parte de un cine que habla no solamente de nosotros sino que busca un lenguaje, que tiene que ver con nuestras formas del lenguaje, aparentemente en La Nube hay una suerte de confusión de temas, pero no, eso está buscado expresamente. Las películas se arman en la cabeza, como una conversación, vas conversando y vas saltando de un tema a otro. En general el cine americano no, el cine americano hace uso del tema y esta escena es el efecto de la anterior y la causa de la próxima. El espectador no participa, ni piensa ni reflexiona en nada, todo viene fácil. Yo intento conjugar, mezclar. Hay momentos divertidos o de relajamiento, como en la vida que hacemos bromas, y hay momentos muy dramáticos y en otros momentos el espectador tiene que reflexionar. Reflexión y sentimiento. Pero hay Nuevo Cine Latinoamericano, por supuesto.

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